Muchas veces pensamos que nuestro nivel de inglés es simplemente una habilidad más: algo que podemos mejorar cuando tengamos tiempo, cuando lo necesitemos para un viaje o cuando aparezca una oportunidad laboral concreta.

Sin embargo, hay momentos en los que el inglés puede empezar a limitar nuestras decisiones mucho antes de que nos demos cuenta. No necesariamente porque no sepamos inglés, sino porque evitamos ciertas situaciones, descartamos oportunidades o dependemos de otras personas para desenvolvernos.

Estas son siete señales que pueden indicar que tu inglés está influyendo más de lo que crees en tu vida profesional o personal.

1. Descartas oportunidades laborales antes de postular

Ves una oferta interesante, cumples gran parte de los requisitos y entonces encuentras una frase: Intermediate English required o Fluent English preferred.

Tu primera reacción es cerrar la publicación.

El problema es que muchas personas se autoexcluyen incluso cuando su nivel podría ser suficiente para el puesto. No siempre necesitas hablar inglés perfectamente; quizás solo necesitas participar ocasionalmente en reuniones, leer documentación o escribir algunos correos.

Si el inglés aparece constantemente como la razón por la que decides no intentarlo, probablemente ya está condicionando tus oportunidades.

2. Evitas hablar cuando hay alguien que sabe más inglés

Puedes comunicarte, pero cuando aparece un compañero con mejor nivel, prefieres que él hable.

Esto sucede mucho en reuniones, viajes y situaciones sociales. Es cómodo porque desaparece la presión, pero también elimina una de las pocas oportunidades reales que tienes para practicar.

Con el tiempo puedes terminar dependiendo de otras personas incluso para situaciones que probablemente podrías manejar por tu cuenta.

3. Entiendes mucho más de lo que eres capaz de decir

Ves una serie y entiendes bastante. Lees un artículo sin demasiados problemas. Incluso puedes seguir una reunión en inglés.

Pero alguien te hace una pregunta y tu vocabulario parece desaparecer.

Esta diferencia entre comprensión y producción es extremadamente común. Reconocer una palabra cuando otra persona la utiliza es mucho más fácil que recuperarla rápidamente para construir tu propia frase.

Por eso, consumir más contenido en inglés no siempre soluciona el problema. Si necesitas mejorar tu expresión oral, parte de tu práctica también tiene que consistir en producir inglés activamente.

4. Simplificas demasiado tu personalidad cuando hablas inglés

En español puedes bromear, argumentar, contar una historia interesante o explicar exactamente lo que piensas. En inglés, de repente, todo se convierte en:

Yes, I agree.

It was good.

I don’t know.

No significa necesariamente que tengas un nivel bajo. A veces tienes los conocimientos, pero todavía no cuentas con suficiente agilidad para acceder a ellos durante una conversación.

El resultado es curioso: puedes parecer más tímido, serio o incluso menos experimentado de lo que realmente eres.

5. Necesitas preparar demasiado cualquier situación en inglés

Prepararse para una presentación o entrevista es completamente normal. El problema aparece cuando necesitas anticipar prácticamente cada frase.

Escribes lo que vas a decir, lo traduces, lo memorizas y esperas que nadie haga una pregunta inesperada.

La preparación te permite funcionar, pero también puede esconder una dificultad importante: todavía no te sientes capaz de reaccionar espontáneamente.

Un buen objetivo no es dejar de prepararte, sino llegar progresivamente al punto en que puedas desviarte del guion sin sentir que toda la conversación se derrumba.

6. Sabes la respuesta, pero tardas demasiado en construirla

Alguien pregunta:

“What did you do last weekend?”

Sabes perfectamente qué quieres responder. El problema es todo lo que ocurre en tu cabeza antes de hablar: ¿pasado simple? ¿go o went? ¿in Saturday o on Saturday?

Mientras buscas la frase perfecta, pasan varios segundos.

Esto suele ocurrir cuando conoces las reglas pero todavía no las has automatizado. La solución no siempre es estudiar más gramática. Muchas veces necesitas repetir estructuras conocidas en diferentes situaciones hasta que puedas utilizarlas sin analizarlas palabra por palabra.

7. Estás esperando a “tener mejor inglés” para empezar a usarlo

Esta probablemente sea una de las señales más importantes.

“Cuando llegue a B2 voy a empezar a hablar.”

“Primero necesito aprender más vocabulario.”

“Todavía no estoy preparado para conversar con extranjeros.”

El problema es que gran parte del nivel que estás esperando desarrollar solo se consigue usando el idioma.

No necesitas esperar a hablar perfectamente para mantener una conversación. Puedes empezar con frases simples, pedir que repitan algo, reformular una idea o incluso reconocer que no conoces una palabra.

“I don’t know the exact word, but it’s something you use for…”

Eso también es comunicarse.

Entonces, ¿cómo dejar de sentir que el inglés te limita?

El primer cambio consiste en dejar de medir tu inglés únicamente por lo que sabes y empezar a observar qué puedes hacer con él.

¿Puedes explicar un problema? ¿Mantener una conversación durante cinco minutos? ¿Dar tu opinión aunque te falte vocabulario? ¿Hacer una pregunta cuando no entiendes algo?

No necesitas eliminar todos tus errores antes de utilizar el idioma. Necesitas aumentar progresivamente las situaciones en las que eres capaz de desenvolverte con los recursos que ya tienes.

Puedes empezar con objetivos pequeños: contar tu día durante dos minutos, enviar un mensaje sin utilizar un traductor, explicar una noticia que acabas de leer o mantener una conversación breve completamente en inglés.

Con la práctica, aquello que inicialmente requiere mucho esfuerzo empieza a convertirse en automático.

Conclusión

A veces el inglés no nos frena de una manera evidente. No hay una persona diciéndonos que nuestro nivel no es suficiente. Simplemente comenzamos a evitar determinadas situaciones, dejamos pasar oportunidades o permitimos que otra persona hable por nosotros.

Por eso, mejorar tu inglés no consiste únicamente en aprender más palabras o reglas gramaticales. También significa desarrollar la capacidad de usar lo que ya sabes cuando realmente lo necesitas.

Y muchas veces, el siguiente paso no es estudiar más. Es empezar a hablar.

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