Estás en una conversación en inglés y otra persona habla con facilidad, utiliza expresiones que no conoces y parece encontrar siempre la palabra correcta. Tú, mientras tanto, estás pensando cómo construir tu siguiente frase.

En pocos segundos aparece una conclusión bastante desmotivadora: “Mi inglés es mucho peor.”

Compararnos con otras personas es natural, especialmente cuando estamos aprendiendo una habilidad. El problema aparece cuando utilizamos esa comparación como medida de nuestro propio progreso. En el aprendizaje de un idioma, además, rara vez estamos comparando situaciones equivalentes.

No sabes qué hay detrás del inglés de otra persona

Dos personas pueden tener aproximadamente el mismo nivel y, aun así, sonar completamente diferentes.

Quizás esa persona vivió varios años en otro país, trabaja diariamente en inglés, comenzó a estudiarlo durante la infancia o simplemente ha tenido muchas más oportunidades de conversar.

También puede ocurrir algo menos evidente: quizás habla con mucha fluidez, pero comete numerosos errores gramaticales. Tú puedes tener más precisión, pero necesitar más tiempo para formular tus ideas.

Cuando escuchamos a alguien hablar bien, vemos el resultado. No vemos las cientos o miles de horas de exposición y práctica que existen detrás.

Hablar con confianza no siempre significa tener mejor nivel

Existe una tendencia a asociar velocidad y seguridad con dominio del idioma.

Pero una persona puede hablar rápidamente utilizando estructuras relativamente simples, mientras otra utiliza un inglés más preciso y variado, aunque necesite unos segundos adicionales para organizar sus ideas.

Imagina estas dos respuestas:

“Yeah, I went there last year and it was really good. I liked it a lot.”

“I visited last year and what surprised me most was how different the city felt from what I had expected.”

La primera puede decirse con mucha más rapidez. La segunda demuestra recursos lingüísticos diferentes. ¿Quién tiene “mejor inglés”? La respuesta no siempre es tan sencilla.

Tu acento tampoco determina tu nivel

Otro motivo frecuente de comparación es la pronunciación.

Escuchamos a alguien con un acento muy cercano al británico o estadounidense y automáticamente asumimos que domina el inglés mejor que nosotros.

Sin embargo, tener acento no significa hablar mal inglés. Una persona puede conservar claramente su acento chileno, español, mexicano o argentino y comunicarse perfectamente en contextos profesionales, académicos y sociales.

El objetivo de la pronunciación debería ser principalmente que otras personas puedan entenderte con facilidad, no eliminar cualquier rastro de tu idioma materno.

Compara habilidades específicas, no personas

“Ella habla inglés mejor que yo” es una comparación demasiado amplia para ser realmente útil.

¿Qué significa exactamente mejor?

Tal vez esa persona tiene más vocabulario. Quizás entiende mejor diferentes acentos. Puede que tenga más fluidez conversacional, pero tú escribas mejor. O quizás domina el inglés relacionado con su profesión porque lleva años utilizándolo.

En lugar de pensar:

“Quiero hablar inglés como él.” puedes transformar la comparación en algo concreto:

“Me gustaría poder responder con esa rapidez.”

“Quiero aprender a contar historias con más naturalidad.”

“Me gustaría ampliar mi vocabulario profesional.”

De esta manera, la comparación deja de ser un juicio y se convierte en información sobre lo que puedes trabajar.

Utiliza a las personas con mejor nivel como recurso

Estar rodeado de personas que hablan mejor inglés puede resultar incómodo, pero también es una excelente oportunidad de aprendizaje.

Presta atención a cómo expresan ideas que tú normalmente dirías de una forma más básica. Si alguien dice:

“I hadn’t thought about it that way.”

y tú normalmente utilizarías:

“I didn’t think about that,”

acabas de encontrar una nueva estructura que puedes incorporar a tu propio inglés.

No necesitas copiar todo. Elige expresiones que realmente puedas imaginar utilizando y empieza a probarlas en tus propias conversaciones.

Compárate con una versión anterior de tu inglés

Hay una comparación que sí puede ser útil: contigo mismo.

Piensa en algo que hace seis meses te resultaba difícil. Quizás necesitabas preparar cada frase antes de una reunión. Tal vez no podías ver un video sin subtítulos o evitabas completamente las conversaciones en inglés.

El progreso lingüístico suele ser gradual y precisamente por eso puede pasar desapercibido.

Una buena forma de hacerlo visible es grabarte ocasionalmente hablando sobre el mismo tema durante dos o tres minutos. Después de algunos meses, vuelve a hacerlo. Es mucho más fácil percibir cambios en fluidez, vocabulario y seguridad cuando tienes un punto de comparación real.

No esperes sentirte completamente preparado

Siempre habrá alguien que hable mejor inglés que tú.

Esto también ocurre en nuestro idioma nativo: algunas personas escriben mejor, tienen un vocabulario más amplio, hablan en público con mayor facilidad o saben explicar determinadas ideas con más precisión.

El inglés no tiene un punto final en el que puedas decir: “Ahora sé todo.”

Incluso en niveles avanzados seguirás encontrando palabras desconocidas, acentos difíciles y situaciones en las que no sabes exactamente cómo expresar algo.

Por eso, esperar hasta sentir que tu inglés es “suficientemente bueno” puede convertirse en una forma de posponer indefinidamente su uso.

Cambia la pregunta

La próxima vez que escuches a alguien hablar inglés mejor que tú, intenta sustituir:

“¿Por qué yo no puedo hablar así?”

por:

“¿Qué hace esta persona que yo podría aprender?”

Quizás utiliza conectores que hacen que sus ideas suenen más organizadas. Quizás no se detiene cuando comete un error. Tal vez utiliza frases simples, pero las maneja con mucha naturalidad.

En lugar de convertir esa diferencia en una razón para sentirte atrás, conviértela en una pista sobre cuál puede ser tu siguiente paso.

Conclusión

Aprender inglés no es una competencia en la que todos parten desde el mismo lugar, tienen las mismas oportunidades y deben avanzar a la misma velocidad.

Tu nivel actual es el resultado de tu propia experiencia, exposición y práctica. Compararlo directamente con el de otra persona rara vez muestra la historia completa.

Observa a quienes hablan mejor, aprende de ellos y utiliza esa información para definir objetivos concretos. Pero cuando quieras saber si realmente estás avanzando, mira hacia atrás.

La comparación más útil no es con la persona que habla inglés mejor que tú, sino con la persona que eras cuando comenzaste a aprenderlo.

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